Francisco Longa, Historia del Movimiento Evita. Buenos Aires: Siglo XXI Editores Argentina, 2019, 264 pp.

Por Martín Birman Kerszenblat

Instituto de Altos Estudios Sociales- Universidad de San Martín (IDAES).

Buenos Aires, Argentina.

 

PolHis, Revista Bibliográfica Del Programa Interuniversitario De Historia Política,

Año 13, N° 25, pp. 429-432

Enero- Junio de 2020

ISSN 1853-7723

 

 

 

 

“Historia del Movimiento Evita...” es una obra del politólogo y Doctor en Ciencias Sociales (U.B.A.), Francisco Longa. Este investigador del CONICET ha concentrado sus estudios en la relación entre las organizaciones sociales y el Estado. Para el abordaje de esta temática se vio favorecido por su trayectoria en la militancia barrial.

Longa dialoga con otros estudios que han analizado la incorporación del Movimiento Evita al Estado durante los “gobiernos kirchneristas”. Entre ellos, un primer grupo ha postulado que se trató de un proceso de “cooptación” y “desmovilización” de los movimientos integrados. En este sentido, tanto para Luis Oviedo, como para Beatriz Rajland y Raúl Zibechi, esta cooptación implicaba el fin de la construcción de nuevas políticas desplegadas durante los años noventa. Contra ellos, Longa sostiene que la falta de registros empíricos, la postura normativa acerca de lo que un movimiento “debería ser”, y cierta subestimación de la capacidad de decisión por parte de los movimientos debilitan los argumentos de esos estudios. Un segundo grupo de trabajos ha sugerido que la adhesión de los movimientos al Gobierno era fruto del acompañamiento ideológico antes que de la obtención de recursos. Entre quienes sostuvieron esto se encuentran, por ejemplo, Ana Natalucci y Marcelo Gómez. Longa considera que, aunque se trata de enfoques más comprensivos que han tenido en cuenta los argumentos esgrimidos por los protagonistas, por motivos de recorte temporal no llegaron a contemplar el ciclo completo de la integración de las organizaciones al kirchnerismo.

Su hipótesis principal, entonces, puede resumirse como “ni tan cooptados, ni tan autónomos” (p. 21). Así, el autor describe características de un movimiento esquivo a las etiquetas. Longa presenta al Evita como una organización con penetración en barrios populares, consolidada como fuerza parlamentaria y que se caracteriza por la lejanía de las grandes discusiones ideológicas y la falta de proyectos político-ideológicos sofisticados. De este modo, el libro estudia la novedosa relación producida por el ingreso del Evita al Estado durante el kirchnerismo -que se suele resumir como estar “de ambos lados del mostrador” (p. 21) y aborda los horizontes ideológicos e identidades políticas de militantes del movimiento. Aquí indaga sobre el lugar del Evita en el proyecto kirchnerista, incluyendo la difícil relación con sus organizaciones y dirigentes, el desarrollo de un proyecto propio y diferenciado y la problemática relación de apoyo a cambio de recursos. En definitiva, explica la “institucionalización en movimiento” (p. 128) de una organización que articula acción barrial con poder estatal.

Esta historización se sirve de observaciones y entrevistas en profundidad, así como de sistematización de datos históricos. Longa se concentró en los cuadros medios del movimiento, aunque también conversó con sus principales dirigentes. Por su parte, las observaciones de campo se centraron en el desarrollo territorial del Evita, dado que su “sector más numeroso y dinámico (...) es el barrial (...) a la vez que resulta el más interesante para observar la articulación con el Estado” (p. 24).

Esta investigación empírica le permitió al autor comprobar la hipótesis de que la entrada del Evita al Estado no puede ser catalogada como cooptación, ni como fruto de una decisión autónoma. A su vez, sostiene que el movimiento continuó en las calles, conformó de una agenda propia vinculada a la “economía popular” y a denunciar la “violencia institucional”, desarrolló un “ethos” ligado a preservación de poder y encarnó lo que Michael Lipsky llama “burocracia de calle”. El libro destaca la interdependencia entre un Estado que no siempre logra hacer efectivas sus políticas y las organizaciones sociales que requieren de recursos estatales para desarrollar sus prácticas territoriales.

Historia del Movimiento Evita es una obra original, que da palabra a militantes, pero a su vez la contrasta con observaciones y datos, rompiendo la linealidad de los significados. De ese modo, el autor no habla por sobre los militantes, ni toma sus dichos como pura realidad. Si algo se le puede objetar es la falta de desarrollo sobre el devenir de otros movimientos sociales, que dificulta la contrastación de los planteos realizados. 

En suma, se trata de un aporte fundamental a diversas temáticas actuales, como el abordaje del rol de las llamadas “burocracias territoriales y sindicales” y las características de la presencia de los movimientos sociales en “los dos lados del mostrador”, hecho de actualidad dada la conformación reciente de un gremio de trabajadores/as de la Economía Popular, y la presencia de muchos de sus cuadros en cargos gubernamentales de la actual presidencia del Frente de Todos.