EL ORIGEN DEL PERONISMO EN LA RIOJA: UN ANÁLISIS POSFUNDACIONALISTA DESDE LO LOCAL. 

NATALIA ALBAREZ GOMEZ

Instituto de Análisis de Políticas Públicas, Universidad Nacional de La Rioja.

Centro de Estudios Avanzados, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Córdoba.

Córdoba, Argentina

 

PolHis, Revista Bibliográfica Del Programa Interuniversitario De Historia Política,

Año 14, 28, pp. 55-78

Julio- Diciembre de 2021

ISSN 1853-7723

 

Fecha de recepción: 01/03/2021 - Fecha de aceptación: 11/11/2021

 

 

Resumen

El presente trabajo reconstruye y analiza el origen del peronismo en La Rioja desde una perspectiva extracéntrica (Macor y Tcach, 2003, 2014) con el lente de la teoría del discurso. Así, se sostiene que el Partido Peronista riojano emerge a través de la articulación de distintas particularidades: una rama del radicalismo, el laborismo y los conservadores. Para ello, Perón actúa como significante vacío que sobresignifica estas particularidades y se transforma en un terreno de inscripción conformando una ideología relacionada a la “solución de problemas de la gente”. Por lo que la justicia social fue ampliada provincialmente y significada en la concesión de derechos sociales y laborales. Una justicia social que, a lo largo del tiempo, irá tomando distintos contenidos en orden a las articulaciones contingentes del peronismo.

Palabras Clave

Peronismo riojano, discurso, articulación, populismo

THE ORIGIN OF PERONISM IN LA RIOJA: A POST-FOUNDATIONAL ANALYSIS FROM A LOCAL PERSPECTIVE.

Abstract

This paper reconstructs and analyzes the origin of Peronism in the province of La Rioja from a peripheral perspective (Macor and Tcach, 2003, 2014) through the lens of discourse theory. It argues that this party results from the articulation of different specific groups: a branch of radicalism, laborism and conservatism. Peron acts as an empty articulator that transcends these groups and becomes an inscription ground, shaping an ideology related to the “solution of people’s problems”. Thus, social justice is expanded at the province level and equated to the granting of social and labor rights. As time passes by, this social justice will take on different meanings in compliance with the contingent articulations of Peronism.

 

 

Keywords

Peronism in La Rioja, discourse, articulation, populism

 

El origen del peronismo en La Rioja: Un análisis posfundacionalista desde lo local.

Introducción

El presente artículo es un aporte a la discusión historiográfica acerca de la emergencia del primer peronismo en La Rioja, a partir de la perspectiva posfundacionalista. En ese sentido, las preguntas que guían la investigación se constituyen en torno a: ¿cómo emerge el peronismo en La Rioja? ¿Qué articulación política hizo posible su aparición cómo discurso disruptivo y antagonizante de la oligarquía en La Rioja? ¿Qué sentidos circulantes expresa la prensa de la época en torno al peronismo emergente?

Así, desde un enfoque cualitativo, efectivizamos una reconstrucción histórica a través de fuentes periodísticas que se publicaron en el diario El Zonda y el diario La Rioja, entre los años 1945 y 1946, consultadas en el Archivo Histórico de la provincia, como también, de entrevistas a informantes claves. Partimos de la problematización como una forma metodológica donde el discurso es central (Glynos y Howarth, 2007; Barros y Reynares, 2018). En efecto, sobre estas premisas de enfoque y metodología se ponen en evidencia las articulaciones políticas en torno a la discursividad de “solución de problemas” del peronismo y las formas antagónicas en las que se constituye con respecto a quien niega su identidad (la oligarquía provincial) con especificidades propias del contexto local.

La obra de Darío Macor y César Tcach (2003), La invención del peronismo en el interior del país, es pionera en torno al estudio de los peronismos subnacionales. Los autores enfatizan la mirada desde lo local y lo extracéntrico sobre el surgimiento de esa fuerza política en la periferia de la Argentina. A partir de allí, proliferaron los estudios sobre el peronismo a partir de considerar las particularidades que asumió en la provincias y re-problematizando desde distintas perspectivas la cuestión. Por otra parte, Oscar Aelo (2010) compila una serie de investigaciones al respecto en su libro, Las configuraciones provinciales del peronismo donde avanza en la consideración de que las cuestiones locales no pueden explicarse a sí mismas y que tampoco son un fiel reflejo de lo sucedido a nivel nacional, en tanto “(…) los actores políticos peronistas redefinieron, al vaivén de su actividad práctica, la identidad política que estaban contribuyendo a conformar (Aelo, 2010: 18). En orden cronológico Macor y Tcach (2013) dan nacimiento a La invención del peronismo en el interior II como continuación del primer texto.[1]

La propuesta de un análisis extracéntrico del peronismo, expuesta por los autores antes mencionados, constituye un puntapié inicial para esta indagación sobre la emergencia del peronismo en La Rioja, en tanto éste surgió como “solucionador de problemas”. El objetivo es dar cuenta de “(…) qué valor adquieren ciertos sentidos y figuras que estructuraron por entonces la consistencia del tejido social y el modo en que (...)  dieron forma y sedimentaron los discursos identitarios provinciales.” (Vargas y Vezzosi, 2018, p. 180). Esto desde el enfoque de la teoría del discurso supone la articulación de una frontera antagónica que no solo significa a las identidades emergentes; sino que también le otorga sentido a las “partes-otras”, generando una división entre un nosotros y un ellos (Laclau y Mouffe, 2004) En este trabajo argumentamos que el peronismo en La Rioja emerge a partir de la articulación de un discurso de derechos tendiente a la solución de diversos problemas, los cuales fueron marcando la dinámica del accionar de las administraciones peronistas y expandiendo los sentidos sobre la justicia social en la provincia.   Así  el significado de la “justicia social” fue mutando a través de las distintas articulaciones peronistas.

El artículo se organiza en dos grandes apartados. El primero reconstruye el peronismo riojano, a partir del rol de los interventores militares luego del golpe de Estado del 4 de junio de 1943, la llegada de un interventor civil y la función que cumplió la delegación de la Secretaría de Trabajo y Previsión en la provincia. El segundo analiza la conformación del partido peronista a partir de la división producida en el radicalismo riojano y el nacimiento del primer gobierno de ese signo político.

 

El peronismo en La Rioja

Los interventores militares ¿“buenos aires” para la Rioja?

Según Miguel Bravo Tedín (1995) la Revolución del 4 de junio de 1943 no trajo “buenos aires” a La Rioja, ya que las dos primeras intervenciones militares fueron muy desafortunadas: “La intervención del coronel Rafael Ortiz duraría cinco meses… por su desacertada administración el pueblo riojano lo calificaría de ‘el daño’. Luego llegaría la intervención del coronel Adolfo Varas que -sin pena ni gloria- manejaría la administración provincial por un año.” (p. 5).

Ambos interventores, enviados desde Buenos Aires, parecían no conocer la provincia ni geográfica, ni política, ni socialmente. Tampoco se encontraban consustanciados con la cultura del pueblo riojano y se mostraban desinteresados por la sociedad, lo que se hacía explícito en la inacción como gobierno en cuanto políticas que bregaran por el desarrollo de la provincia. Ambos interventores prácticamente no se relacionaron con los actores políticos de la provincia –salvo con algunos conservadores-. Relacionado con esto, el historiador Miguel Bravo Tedin dijo:

Ortiz, por ejemplo, a quien apodaron ‘el daño’, ejecutó medidas antipopulares y sin importancia, como prohibir el acceso a la plaza a personajes populares subrealistas, que la gente apreciaba y hasta cuidaba. Por otro lado, usaba la casa de gobierno como propiedad privada, verbigracia, su mujer lavaba y colgaba la ropa en las rejas de la mismísima casa de gobierno a la vista de todos, lo que ocasionaba burlas y berrinches de los transeúntes.[2]

Por otra parte, el diario La Rioja en 1945 manifestó en un editorial:

Desde el 4 de junio [de 1943] hasta la fecha, La Rioja ha tenido tres interventores y podemos afirmar categóricamente que con los dos primeros el pueblo riojano se mantuvo divorciado y ausente de su órbita. Sus problemas fundamentales jamás fueron abordados... Pero eso no sucedió con el tercero… Dr. Rafael Ocampo Giménez quien, en poco tiempo, dominó el panorama de su acción y encaró con firmeza y resolución los problemas de La Rioja…Pero hay más todavía: el Dr. Ocampo Giménez ha ganado, por sus solas condiciones personales, el apoyo del pueblo riojano a la acción social que despliega el gobierno nacional.[3]

 

Ocampo Giménez se presentaba como un interventor distinto, constructor y articulador del discurso peronista en la provincia. Aquí se menciona “articulador” en el contexto de la teoría de la hegemonía de Enesto Laclau y Chantal Mouffe (2004), donde la categoría de articulación tiene un rol central, ya que la posibilidad de una práctica hegemónica depende de la existencia de relaciones entre distintos elementos (particularidades).  Así, la identidad de un grupo o discurso deviene con un carácter relacional (Barros, 2006). Específicamente, “Llamaremos articulación a toda práctica que establece una relación tal entre elementos, que la identidad de estos resulta modificada como resultado de esa práctica” (Laclau, 2004, pp. 142-143).

De este modo, se apunta a considerar una especificidad entre el surgimiento del peronismo riojano y la articulación de demandas sociales, a partir del surgimiento de una nueva identidad (peronista), que engloba prácticas, discursos y expresiones institucionales en línea al carácter populista de esta experiencia política. En términos de Laclau (2005), el populismo se constituye, por un lado, como una lógica política que se introduce en la institución de lo social, a partir de la conformación de fronteras antagónicas y de un “otro” institucionalizado. Por el otro lado, el populismo implica un momento de nominación de una heterogeneidad social que irrumpe en el momento de la representación para que sea tenida en cuenta. De estas consideraciones, se avistan los rasgos de estas formas articulatorias del peronismo en el contexto riojano.

 

El Primer interventor civil: a imagen de Perón, un articulador eficaz del discurso de la justicia social en La Rioja

En consecuencia con lo desarrollado, se puede decir que algo muy distinto acontece con la tercera intervención encabezada por el Dr. Rafael Ocampo Giménez, quien fuera un articulador eficaz del discurso peronista en la Rioja. Tomó posesión del ejecutivo provincial el 6 de enero de 1945. A diferencia de los interventores anteriores, este se consustanció personalmente de los problemas de la sociedad riojana, según relatan los periódicos de la época, comenzó a involucrase en su sociedad, a relacionarse con distintos actores políticos, religiosos y sociales, escuchó sus ideas y reclamos.[4] De profesión abogado y amigo personal de Juan D. Perón -quien lo nombraría embajador en Italia- militó políticamente junto a él y estuvo desde un principio comprometido con ese proyecto político. 

Ocampo Giménez comenzó a trabajar de manera inmediata formando un equipo de gobierno que accionó a imagen de Perón y su gabinete. Algunas de las personas que llegaron con él fueron discípulos de Joaquín V. González, gente formada y con ideas progresistas. Asimismo, reclutó profesionales y militantes riojanos como Oscar Albrieu, quien ocupó la Delegación de la Secretaría de Trabajo y Previsión y luego fue ministro del Interior durante la segunda presidencia de Perón. A pocos días de asumir el cargo, comenzó a recorrer la provincia buscando permanentemente informarse de su situación, escuchando al pueblo hablar de sus problemas y recibiendo también propuestas de solución. Recorrió la provincia de punta a punta, y donde estaban los problemas allí se dirigía.[5] Los que antes no tenían voz comenzaban a ser escuchados y a convertirse en sujetos políticos en el escenario provincial. Esto conformó una frontera antagónica entre los peronistas y los no peronistas, entre aquellos que no eran parte y el discurso de la “justicia social” los incorpora. En cambio, los no peronistas observaban a la justicia social peronista como demagógica, autoritaria y antidemocrática.[6]

El discurso peronista se centró en escuchar las demandas de los riojanos para conocer los problemas y, luego, buscarles solución. Ello implicó considerar a Ocampo Giménez como el fiel reflejo de lo que hacía y decía Perón a nivel nacional. Recorría toda la geografía provincial escuchando a los pobladores. Empero esta escucha y acercamiento a los problemas para la búsqueda concreta de soluciones tenía un nombre, y ese nombre era el de la justicia social. Según David Howarth (1997) la teoría del discurso analiza cómo los sistemas de significados o “discursos” configuran la comprensión que los sujetos tienen de sus propios roles sociales y cómo influyen en sus actividades políticas. En suma, “El concepto de discurso incluye en su marco de referencia todo tipo de prácticas sociales y políticas, así como instituciones y organizaciones” (p.129). Por lo tanto, el discurso incluye lo dicho y las prácticas políticas, interpretando ese acercamiento a la solución de problemas como una forma de saldar esa inexistencia de representación social, previa a la llegada del peronismo a la provincia.

 

La Justicia Social

Escuchar al pueblo y resolver sus problemas era la verdadera “justicia social” en el discurso peronista riojano, al dar a los derechos sociales y laborales. Este discurso mostraba un pasado con gobernantes fraudulentos y despreocupados por el pueblo, presentándose como la irrupción del mismo “pueblo” de aquellos que eran invisibles, que no eran parte, de los excluidos; y la reivindicación del mismo para su progreso material, moral y espiritual. Con el trabajo “denodado e incansable”, del interventor, según muestran las imágenes y narran las crónicas de los diarios, solo se busca la felicidad del pueblo a través de la “justicia social”. Ahora bien, el “pueblo” no es todo el pueblo, en el sentido de incluir a todos los habitantes: el pueblo es una parte, antes invisibilizada, que reclama ser el todo. Dirá el Sr. Ángel María Vargas[7] en un homenaje al interventor:

He dicho pueblo y con estas palabras he involucrado solamente a quienes trabajan física o intelectualmente, a quienes producen y a quienes son útiles a la colectividad. No es pueblo, no puede ser pueblo lo que empieza a negar su existencia como tal desligándose del conglomerado social; no puede ser pueblo lo que vive a expensas de él y no para él, podéis sentiros orgulloso, Sr. Interventor, de que esta mesa se halle rodeada de auténticos trabajadores, de soneros industriales, de laboriosos comerciantes y de dignos profesionales colaborando todos en la tarea silenciosa y perseverante de construir una Rioja grande y respetada (…).[8]

Ahora bien, el discurso peronista era nacional y sostenía que, para que hubiera una verdadera justicia social, debía extenderse por todo el país. En opinión de Perón (citado en Groppo, 2005) la extensión o expansión geográfica de la revolución a través de las regiones era paralela a la profundidad del proceso. En ese marco expresó que:

La revolución no es sólo de extensión, sino también de una profunda concientización […] la revolución penetra decididamente dentro del infierno de los obrajes rurales, de las refinerías de sal y azúcar donde miles de trabajadores comienzan a sentir por primera vez la satisfacción de haber sido escuchados y protegidos […] la extensión revolucionaria está siendo inexorablemente realizada.

En esta línea expresará Ocampo Giménez:

La Justicia Social ha sido una cuestión fundamental que mi gobierno ha practicado, administrándola en toda su amplitud. La Rioja ha sido para mí desde que me encuentro en el gobierno la preocupación constante de mis afanes de argentino por verla próspera y Feliz.[9]

La extensión de la revolución de la justicia social en La Rioja significó su expansión en el territorio, incluyendo a todos los departamentos, distritos y localidades. Los derechos, las acciones sociales y laborales se extendieron por toda la geografía provincial, incluso allí donde la población era minúscula.[10]

Alejandro Groppo (2009) postula que el discurso peronista construyó una visión no condicionada de la justicia social. La justicia social significaba en el discurso peronista derechos sociales y laborales que se universalizaban para alcanzar a los excluidos, constituyendo así un nuevo sujeto popular como actor político, representados en el nombre de Perón. Significantes como “trabajo” comenzaban a tener un significado relacionado con los derechos, derecho sobre todo de los excluidos. Así en un discurso en Chilecito, en el interior provincial, tras una jornada de trabajo el Interventor expresó:

Yo he visto, señores y señoras, al entrar en territorio riojano, viviendas que constituyen un atentado a la civilización y al progreso, he visto amplias planicies no cultivadas…he visto niños harapientos, hombres y mujeres que ofrecen un penoso espectáculo de pobreza,[11]

Y tras una larga alocución concluye en que vienen a modificar esto. Por su parte el secretario privado del interventor declara: “La intervención Federal pondrá mejores empeños y energías para solucionar los problemas planteados”.[12] En estas palabras, opera cierta concepción sobre la injusticia social en términos de un daño sistemático hacia los pobladores de la provincia y que no puede ser saldado plenamente (Aibar Gaete, 2007). Más aún, se despliegan determinadas implicancias señaladas por Aibar Gaete (2007) al respecto de ese daño y que se solventan en que el daño se convierte en una vivencia de ese alguien que no es reconocido en su ser.

Entonces, el discurso peronista de la “justicia social” en La Rioja significó resolver problemas que eran invisibles para los gobiernos anteriores, situaciones de la población que no eran tenidas en cuenta, así mismo como los sujetos que las vivían. Estos sujetos comienzan a ser escuchados y sus reclamos se convierten en derechos. Expresará Ocampo Giménez en un discurso en el salón blanco de la casa de gobierno riojana:

En la provincia de la Rioja, cuyos llanos y montañas visité, cumpliendo no solo un deber fundamental de gobernante, sino también imperativas de conciencia, he podido apreciar una armonía total de pueblo y de gobierno. Los trabajadores están unidos por fuertes lazos de solidaridad social, porque tienen ante sí la perspectiva de horizontes luminosos que emergen de este nuevo estado de cosas que ha traído la revolución. Han dejado de ser hombres que únicamente se buscaban en épocas de elecciones; ahora saben y comprenden que son seres pensantes y conscientes, asistidos por el derecho de ejercitar libremente su voluntad, dentro del juego regular de nuestras instituciones democráticas.[13]

 

Los que no eran comienzan a ser, pero son en la medida que no son los otros. Aquí es donde se delimita la frontera entre “ellos” y “nosotros”. “Nosotros”, el pueblo, los trabajadores, los que han sido por años excluidos y aquellos que trabajan realmente por el bienestar de estos; y los “otros”, la oligarquía que solo ha bregado por sus intereses personales. Expresará un editorial de La Rioja:

Hay el convencimiento pleno de que el Sr. Interventor conoce los problemas fundamentales que han afectado la suerte de La Rioja por espacio de varias décadas y a los que, gobernantes sin escrúpulos, dieron la espalda para dedicarse a tareas intrascendentes. Con criterio sano, pudo abordarlos el actual mandatario y logró solucionarlos, en tanto considera otros que absorben su preocupación de gobernante. De ahí justamente la constante adhesión popular con que es favorecido.[14]

 La práctica peronista muestra a un Ocampo Giménez permanentemente dispuesto a escuchar y a solucionar los problemas de sujetos que antes no eran sujetos políticos sino que se constituyen en la emergencia de este discurso, un discurso que da sentido a la justicia social a través de la reivindicación de los derechos de los trabajadores y la resolución de los problemas de la población en general desde el estado. Así, el 6 de enero de 1946, al cumplirse un año de gestión, en el salón blanco de la casa de gobierno ante representantes eclesiásticos, del Regimiento 15 de Infantería, funcionarios empleados y obreros, el Interventor expresará que:

Fue justamente el 6 de enero del 1945, que en este mismo salón tomé posesión del cargo, y desde el cual hice la promesa formal de trabajar con entusiasmo, con cariño y con fe por el adelanto moral y material de este pueblo. Durante el año transcurrido, he puesto toda mi voluntad para lograrlo; no he omitido esfuerzo alguno tendiente a mejorar sus condiciones: he dedicado preferentemente mi atención  a la solución de los problemas fundamentales, que afecta el desenvolvimiento económico y social de la provincia.[15]

En los periódicos  el Zonda y La Rioja de 1945, se describía   lo realizado por la intervención en términos de obras con algunas promesas incumplidas (como los vagones para los obrajeros de los llanos para trasladar leña y carbón), pero que no afectarán en mucho el vuelco del pueblo riojano hacia el gobierno de la intervención y, en ello, al peronismo. Se entregaban medicamentos, zapatillas, ayudas a entidades deportivas y culturales, viviendas, se reglamentaba el trabajo de niños y mujeres, se daba un sobresueldo a los empleados públicos, vacaciones pagas, se ejecutaban obras, se promocionaba a La Rioja turísticamente y se diseñaban políticas públicas al efecto. El peronismo y los peronistas resolvían los problemas de los riojanos, hacían feliz al pueblo trabajando por su progreso material y espiritual.[16]

En entrevista realizada a Bravo Tedín, el historiador recuerda que una vieja militante peronista, “que tiene aún en la puerta de su casa el cartel con el nombre de la unidad básica”, le decía que el peronismo le había salvado la vida a su hijo a través de la entrega de la penicilina, y en una reflexión al respecto expresó, “el peronismo era salud, educación, derechos, en fin…resolvía los problemas”.[17] Nubelio Brizuela, militante justicialista manifestará que “en La Rioja, el peronismo venía hacer justicia de muchas injusticias anteriores que existieron en la provincia”.[18]

Para el discurso peronista que se enraizó en la Rioja la práctica de escuchar y resolver era una constante. En este contexto, las gestiones de Ocampo Gimenez ante Perón eran claves. Éste último prometía “su más amplio apoyo para lograr la solución de los mismos a la brevedad posible”.[19]

Asimismo, y en orden a la ejecución de la justicia social, se apoyaba y promovía la organización de los trabajadores a través de gremios o sindicatos. La Secretaría de Trabajo y Previsión era el órgano estatal donde se institucionalizaba la justicia social significada como derechos sociales y laborales y que implicaba la politización, respectivamente, de las relaciones sociales y laborales y la irrupción de un nuevo sujeto político, “los trabajadores”, “los descamisados”.

 

La Secretaría de Trabajo y Previsión: la institucionalización de la justicia social

Perón asume la Secretaría de Trabajo y Previsión en junio de 1944. Dentro de este contexto institucional es donde se lleva a cabo la expansión nacional de la revolución, a través de las delegaciones regionales de la institución:

La revolución del 4 de junio iba marchando, hace dos años sin un objetivo determinado. Fue entonces cuando decidimos crear la STP que comenzó a solucionar el problema social. Fue esta oficina la que llevo la revolución hacia el interior del país, porque la república Argentina no termina en la Avenida General Paz (Perón, citado en Groppo, 2005, p. 202).

Así nace el laborismo en La Rioja como organización fuerte. Estaba compuesto por obreros integrantes de distintos gremios, cuya agrupación se había hecho posible o consolidado a través del trabajo de la Delegación Regional de la Secretaría de Trabajo y Previsión, a cargo en primera instancia, por un corto tiempo, de Rodolfo Cáceres, y luego de Oscar Albrieu, médico chileciteño de origen radical pero sin mucha militancia en ese partido dada su corta edad. En este ámbito el discurso peronista significó a la delegación como casa de los trabajadores, así al inaugurar el local de la misma, Cáceres manifestó:

Hemos deseado hacerlo así para que desde un principio las asociaciones gremiales obreras de la provincia y los obreros en general, se acostumbren a concurrir a esta casa para plantear sus problemas y buscar el amparo de sus derechos.[20]

Se constituyeron los gremios de la construcción, panaderos, ferroviarios, sastres y costuras, mercantiles etc.,[21] todos organizados desde la delegación e impulsados a hacerlo por la normativa nacional que los apoyaba. El Estado tutelaba al movimiento obrero y éste formaba parte del discurso peronista, por lo que su identificación con este proyecto político era evidente y se manifestaba - en sus orígenes- en la conformación del peronismo y, luego, en las elecciones que llevaron a Perón a la presidencia. Toda la legislación impulsada por el peronismo, y que favorecía a los trabajadores, era parte de la realización de la justicia social. Un ejemplo concreto de lo dicho es el Estatuto del Peón Rural.[22]

Cabe destacar que, por entonces, predominaba el sector servicios y el Estado no era el mayor empleador en la provincia. De hecho, era la policía el órgano de la administración pública con más empleados. Los trabajadores tenían su casa y quien escuchara sus problemas y los solucionase. Y así los obreros de cada departamento comenzaban a manifestarse a favor del General.

Los trabajadores se convertían así en sujetos políticos, insertos en el discurso de Perón bajo la justicia social que les otorgaba derechos sociales y laborales. Perón, como significante vacío[23],  articulará las demandas de los trabajadores, organizados en el laborismo, con dos ramas del radicalismo.

De este modo, la emergencia del peronismo en La Rioja se encontró ineludiblemente atravesada por la intervención de Ocampo Giménez, quien se encargó de la articulación de la justicia social en la provincia. Más allá de que esta construcción discursiva de la justicia social muchas veces se solventó en resolver demandas de diverso tenor, puso de manifiesto el daño social que había atravesado sistemáticamente a la sociedad riojana.  En suma, se fue generando una arquitectura estatal novedosa que fue determinando la construcción de la justicia social peronista, a través de la delegación de la Secretaría de Trabajo y Previsión en la provincia. A continuación, se abordarán las consideraciones sobre el surgimiento del primer gobierno peronista, tanto desde la conformación de los sectores opositores, como dentro del movimiento peronista.

 

Conformación del peronismo, la división

La División Tripartita del radicalismo riojano

La intervención política de Perón, articulada por Ocampo Gimenez, causó una compleja serie de dislocaciones dentro de los otros discursos políticos en La Rioja por aquellos años. Señala Bravo Tedín (1995) que, hacia mediados de 1945, se evidenció un quiebre en la Unión Cívica Radical (UCR) riojana. Por un lado estaban los progresistas, en general profesionales. Estos vieron, en el actuar de la intervención local, la realización del mandato de Alem e Yrigoyen, argumentando que Perón era un continuador de la tradición de aquellos. Por otro, estaba la facción que creía que el radicalismo no debía armar alianza con nadie; y, por último, los sabattinistas, como Yacante Molina que primero fueron colaboracionistas y luego, en virtud de la actitud del líder radical cordobés, dejaron de serlo.

Los medios reflejaron esta situación. El 31 de mayo de 1945, bajo el título “Anarquía en el radicalismo local” El Zonda publicó que el mismo había roto su unidad, comenzando un periodo de dimes y diretes, desafiliaciones y denuncias públicas entre ambos bandos, cotillón político que aún es una práctica constante en la provincia.

En función del análisis periodístico realizado, a los efectos de esta investigación, se observa que El Zonda apoyó la actitud de los no colaboracionistas y La Rioja de los colaboracionistas. En este último caso su director, Ángel María Vargas, periodista y escritor reconocido en Latinoamérica, formó parte del grupo afín a la intervención. Fue un hombre preocupado por la realidad social como la mayoría de los colaboracionistas, pertenecientes a la rama progresista del radicalismo. Así se escribirá en El Zonda:

Queda entonces al descubierto que el “colaboracionismo” es una tendencia en actividad para satisfacer a necesitados (como refiriéndose a los necesitados de poder). La consecuencia y lealtad de esa gente a la que se le canceló de hecho la afiliación partidaria, es dudosa y a todas luces insegura por las circunstancias de apremio o de exigida adhesión al oficialismo;[24]

 En tanto unos meses antes el diario La Rioja publicará:

Un tema palpitante en la actualidad es el de la colaboración. Ante estos hechos, no puede ser más justificada la actitud colaboracionista de las fuerzas populares mayoritarias de la provincia, ya que con ello contribuye a la pronta y plena efectivización del programa de saneamiento, no solo administrativo y económico sino institucional y político, que con tanto acierto y empeño viene realizando la intervención federal en la provincia. [25]

La actitud de los colaboracionistas era firme, más allá de las acusaciones de sus contrarios de que solo buscaban cargos políticos. En función de este colaboracionismo fueron desafiliados y se quebró el radicalismo como espacio político.

“Los otros”, los no colaboracionistas, verán en el discurso de Perón una amenaza al orden existente, puesto que la interpelación del “General” a “los de abajo” implicaba una inclusión radical que ponía en cuestión las bases que hasta ese momento organizaban la comunidad. Era un discurso antagonizante[26] al orden existente. Los discursos competidores veían en el rol y lugar simbólico que comenzaban a ocupar los excluidos en el escenario político una amenaza negadora del orden existente, que en esas condiciones estaba en peligro. En este sentido, es interesante la imagen que figuras de la oposición como Raúl Galván -procedente del radicalismo local y político nacional- expresan sobre el peronismo.  En una entrevista, Galván comenta:

Viene Perón y se produce una revolución social, es decir la presencia del pueblo. A mí no me gusta decir “masa”, pero masivamente en el sentido plural…ocupa la escena. Pero los partidos tradicionales como el radicalismo, el socialismo, incluso… la alianza que hace el radicalismo con el comunismo inclusive, cela, desconfían del advenimiento del peronismo porque tiene rasgos autoritarios, provenientes del nazismo y fascismo- según aclara-.

Y en otra parte de su alocución expresa:

En la campaña de Tamborini-Mosca, que es la fórmula del radicalismo, tienen como bandera la constitución, es decir el principio de la libertad, contra esto viene una fuerza social con Perón a la cabeza, pero con rasgos autoritarios… El GOU era un grupo de oficiales pro alemán, pro nazi, que se inserta en el nuevo esquema, en el gobierno que encarna Perón a partir del 24 de febrero del ´46.[27]

Perón introduce una lógica política de equivalencia[28] de demandas heterogéneas que tienen en común su rechazo al orden existente, y en un contexto de identidades políticas dislocadas, desarticula el discurso político hegemónico hasta ese momento. Se conforma una nueva identidad política, “el peronismo”, y un nuevo orden hegemónico donde la justicia social es universal y está asociada a los derechos de la parte que no era parte e irrumpe en el escenario político, formando una frontera que divide el campo político en dos. Así Perón en su visita a La Rioja, el 28 de diciembre de 1945, expresará:

Nuestro movimiento es el nacido con la revolución del 4 de junio, que enraiza en la época de la independencia, donde el colonizador representa la oligarquía y el criollo a la clase sufriente y explotada… la libertad bien entendida significa la libertad económica que propugnamos y que es la base sin la cual nadie será libre, mientras cargue a sus espaldas la miseria de la desesperación… para finalizar quiero hacerles llegar un abrazo de los millones de descamisados que, como vosotros se honran con el título, antes de tener la calificación de fraudulentos, ladrones o pillos, y que como ustedes marchan detrás de esta cruzada redentora.[29]

En consecuencia, el discurso peronista plantea una dislocación subjetiva, es decir, en las identidades; y otra objetiva estructural, esto es, en el orden institucional hegemónico hasta entonces imperante. Así, esta parte de la UCR -que dio a llamarse Junta Reorganizadora- y el laborismo formaron el peronismo. Pero nos queda revisar una tercera vertiente constitutiva del peronismo riojano que estuvo compuesta por una pequeña facción de la UCR, que se denominó Unión Cívica Radical La Rioja. Esta estaba comandada por un ex gobernador de la década del ‘30, Carlos Vallejo, hombre políticamente perteneciente al conservadurismo, ingeniero de profesión cuyos estudios había cursado en EEUU, muy formado en cuanto al estudio, pero de muy pocas convicciones, según relata la historia. Vallejo, analizando el panorama político, en un acto de picardía política sorpresivamente viaja a Buenos Aires y se muestra apoyando al peronismo. Esto le valió la crítica de la UCR Junta Reorganizadora, que lo increpó  por haber usurpado el nombre de UCR, expresando que este hombre, que habla hoy de democracia y repudio al fraude, “ha sido el campeón del fraude desde el año 1930 a la fecha”.[30] De todas maneras, esta fue la pata “conservadora” del peronismo en la Rioja, llegando a ocupar cargos provinciales y nacionales.

 

Nacimiento del primer gobierno peronista

Estas tres vertientes constituyeron al peronismo, donde Perón como significante vacío y a través de una cadena de equivalencias, se conforma en terreno de inscripción de sus demandas: la UCR Junta Renovadora, la UCR La Rioja, el Partido Laborista. Estas tres facciones se distribuyeron los cargos de manera más o menos equitativa siendo la más beneficiada, pero también la más numerosa e influyente, la UCR Junta Renovadora (UCRJR), de donde salieron el gobernador y el vice.

Como gobernador fue elegido Leovino Martínez, médico de la ciudad de Chilecito, perteneciente a la UCR.JR, quien al ser elegido expresó:

La revolución social a la que estamos asistiendo, como toda revolución, trae aparejado el despertar inquieto del entusiasmo que gana fácilmente y se enseñorea en la fuerza vivificadora de la masa del pueblo. Y yo, su auténtico y sufrido hijo que he consagrado por entero mi vida al servicio de ese mismo pueblo que sabe del dolor de la lucha por la vida, que siente en carne propia la injusta desigualdad de las diferencias sociales… deseo infiltrar en vuestros espíritus y ahogar vuestros temores… habéis depositado vuestra confianza en mi elección como candidato a la primera magistratura de la provincia, como expresión genuina del pensamiento común de la representación del pueblo probo y sano, que tiene conciencia y alma independiente, que conoce la verdad y exactitud de los que aspira…[31]

Cuando hablaba Martínez, se refería al pueblo sano y probo, a aquel constituido a partir del discurso peronista. El pueblo que creó un nuevo sujeto político, los descamisados.

Por otra parte, Napoleón Guzmán Loza, de los llanos, fue elegido vice gobernador. Éste renuncia al cargo tras la incorporación de José María Villafañe, un escribano capitalino perteneciente a la UCR La Rioja que, por gestiones y conocidos en Bs. As logra obtener fondos, y acuerda entregarlos para la campaña a cambio de un cargo. “José María Villafañe, que por ese entonces era, ironía de la política, convencional nacional de los conservadores. El sostenía la candidatura a presidente de la Nación de Robustiano Patrón Costas.”[32], según Bravo Tendín. Ante ese cuadro,  Guzmán Loza renuncia argumentando no cambiar sus convicciones por el “tintineo de una bolsa de monedas”, así asume en la fórmula Don Francisco de la Vega también de la UCR.JR, llamado médico pero sin título, algunos connotan “curandero”[33], que luego asume como gobernador tras la muerte de Leovino Martínez. Martínez y de la Vega por sus trabajos, tenían un gran contacto con el pueblo de la Rioja, y en general la gente los respetaba y sentía simpatía y admiración por ellos, lo que en esas épocas en general significaba un médico para su sociedad.[34]  

El peronismo se conforma articulando las demandas del radicalismo progresista, el laborismo, una rama conservadora del radicalismo y del pueblo que antes “no era”, a través de una cadena de equivalencia, sobresignificándolas y sirviendo de terreno de inserción para las mismas. Su antagonismo será la “oligarquía” que quiere mantener sus privilegios y el orden existente. El peronismo a través de su discurso constituye un nuevo actor político “los descamisados” distribuidos por toda la provincia, pueblo invisibilizado.

En un homenaje al interventor organizado por la Cámara de Comercio, Industria y Producción, el círculo de periodistas, cooperados de las escuelas, federaciones deportivas, gremios etc., Ángel María Vargas expresará, “habéis cumplido con vuestro deber, Sr. Interventor, y si larga fue la perspectiva con que realizasteis vuestra obra, larga será también la memoria del pueblo riojano para recordarla”. Por su parte, Ocampo Giménez expresó: “la revolución del 4 de Junio señores, ha querido estructurar un nuevo estado de cosas para poner un poco más de justicia en la distribución de las riquezas que produce la colectividad, ha querido disminuir la diferencia social entre ricos y pobres, ha querido acercar a los hombres que conviven en este suelo”.[35]

Perón llega a La Rioja el 28 de diciembre de 1945 y los riojanos ya eran mayoritaria y fervientemente peronistas. Esto se debió al discurso de la intervención, que sacó del atraso y mitigó las injusticias de años a las que fueron sometidos los riojanos, convirtiendo a sujetos invisibles hasta entonces en nuevos actores políticos, que reclamaban ser el “todo” y dividían al escenario político en dos, nosotros, “los descamisados” y ellos “la oligarquía”. Dio fuerza y organizó a los obreros, reconoció sus derechos, reivindicó al pueblo, dividió al radicalismo y captó a la rama más progresista, como así también a la más conservadora…Solucionó los problemas de la gente, y ello formó parte de su ideología. Desde el estado, un estado paternalista, se escuchaba a la gente y a partir del conocimiento de sus problemas se buscaba la solución. El vuelco del pueblo riojano, hasta ese momento mayoritariamente radical, fue total, se sintió atendido, escuchado. El discurso peronista articuló distintas particularidades y las sobresignificó, se volvió hegemónico.

 

Conclusiones

La emergencia del peronismo en La Rioja fue posible mediante la articulación de distintas particularidades que Perón, como significante vacío, logró sobresignificar; constituyéndose la justicia social en terreno de inscripción para sus demandas. Perón, por medio del accionar del tercer interventor luego de la revolución del 4 de julio, el Dr. Ocampo Giménez, dividió al radicalismo y captó a la rama más progresista del mismo, la UCRJR, y a la rama más conservadora. Por otro lado, y a través del accionar de la Secretaría de Trabajo y Previsión se conformó el laborismo como organización de los trabajadores.

Entonces, el discurso peronista en La Rioja se formó articulando las demandas de la UCRJR, la UCR La Rioja, y el laborismo, quienes representaban al “pueblo”, a la parte que reclamaba ser el todo y que con la intervención de Perón dividía la escena política en dos, conformando una frontera antagónica. De esta manera, la justicia social era el nombre de los derechos sociales y laborales que se otorgaban a los por años postergados; conteniendo un momento de institucionalización a partir de la delegación regional de Trabajo y Previsión. Era una justicia social “universalizante” que, en el contexto riojano, implicaba la extensión de la misma por toda la provincia, hasta sus lugares más recónditos.

En síntesis, el peronismo riojano emerge a través de la articulación de distintas particularidades, una rama del radicalismo, el laborismo, los conservadores, y la parte del pueblo excluida por años del escenario político. Esta articulación se encontró caracterizada por la lógica de la equivalencia, que permitió la irrupción del pueblo y dividió el escenario político en peronistas y no peronistas. Así, con el discurso peronista, emergió un nuevo sujeto político que antes no existía y que se constituye a partir del daño en términos de una injusticia social perpetrada por años.

 

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[1] Es importante resaltar que Mariana Garzón Rogé (2019) ofrece una mirada sobre los estudios del peronismo en general bajo un carácter heterogéneo y polifacético. Puntualmente en los estudios provinciales sobre peronismo, afirma que el elemento conservador no tuvo mayor influencia que otros actores como militares, la Iglesia, los radicales, los nacionalistas o bien los sectores laboristas. Hace hincapié en una nueva forma de problematizar lo político a partir del análisis de casos situados, lo que lleva a la diversidad de conformaciones del peronismo primigenio.

 

[2] Miguel Bravo Tedín, entrevistado por la autora de este artículo, diciembre de 2011.

[3] “Editorial”, La Rioja, 11 de julio de 1945, portada.

[4] En función de la lectura de los dos periódicos de la época, en los años 1945 y 1946 se observa que ambos tanto La Rioja, a favor de la Intervención como El Zonda, que se podría decir apoyaba a la Unión Cívica Radical no Colaboracionista- muestran el trabajo de la Intervención en el ámbito de sus relaciones con los actores sociales y políticos de la provincia (con quienes se reunía con frecuencia, incluyendo a los periodistas) y la labor en términos de obras, leyes, concesión de derechos etc. Como dato, se observa que El Zonda -cuyo eslogan hasta fines de 1947 era “diario independiente y noticioso”- ya en enero del año siguiente mutó por “órgano del partido peronista”.

[5] El diario La Rioja refleja los permanentes viajes del interventor al interior de la provincia y su presencia en los barrios e instituciones de la capital: “Visitó, el interventor, la futura casa- hogar”, en La Rioja, 13 de junio de 1945, portada; “Regresó de Aimogasta el interventor”, en La Rioja, 3 de septiembre de 1945, portada; “Visitó Chamical el Sr. Interventor”, en  La Rioja 22 de abril de 1946, portada. Y en una edición especial, desde la portada hasta la página 18, primera vez que el diario se edita con esa cantidad de páginas, se reflejan las obras ejecutadas en toda la geografía provincial, desde Vinchina hasta Ulapes, en La Rioja, 20 de mayo de 1946.

[6] En relación al concepto de justicia social, ver Tcach (2006).

[7] Ángel María Vargas fue un radical colaboracionista, actor principal de la vertiente del radicalismo que conformará junto al laborismo y los conservadores el peronismo riojano.

[8] Ángel María Vargas, “Homenaje al Interventor”, en La Rioja, 19 de septiembre de 1945, portada y p. 5.

[9] Rafael Ocampo Giménez, “Discurso del Interventor”, en La Rioja, 9 de enero de 1946, portada.

[10] En edición especial, en Diario La Rioja, 20 de mayo de 1946,  se puede observar el despliegue provincial en término de acciones de gobierno durante la intervención de Ocampo Giménez y su equipo de gobierno. Desde la portada hasta la página 18.

[11]Rafael  Ocampo Giménez, “Discurso del Interventor en su Gira por Famatina y Chilecito”,  en La Rioja,  7 de julio de 1945.

[12] Secretario Privado del Interventor,  en El Zonda, 15 de febrero de 1945.

[13] Dr. Ocampo Giménez, La Rioja, 9 de enero de 1946, portada.

[14] “Editorial”, La Rioja, 9 de enero de 1946, portada.

[15] Dr. Ocampo Giménez, en Diario La Rioja, 9 de enero de 19 46, portada.

[16] “Sobre la construcción de más casas económicas en La Rioja”, en el Zonda , 31 de marzo de 1945;  “Sobresalario a empleados municipales”, en el Zonda, 3 de mayo de 1945;  “Resumen de las obras realizadas en la provincia desde enero del ‘45 con montos invertidos”, en  La Rioja, 11 de noviembre de 1945; “Todo trabajador tendrá vacaciones pagas”, en La Rioja, 26 de enero de 1945; “La Intervención entrega medicamentos para la asistencia pública”, en La Rioja, 29 de enero de 1945; “Reglamentación en la Rioja del trabajo de mujeres y niños”, en La Rioja, 26 de marzo de 1945;  “El Interventor otorga sobresalarios para empleados públicos de La Rioja”, en La Rioja, 11 de mayo de 1945;  “Fomento industrial, creación de trabajo y depuración de títulos como los problemas fundamentales que abordará El Interventor”, en La Rioja,  12 de junio de 1945; “Resumen de obras ejecutadas por la Intervención federal”, en La Rioja, 31 de diciembre de 1945.

[17] Miguel Bravo Tedín, entrevistado por la autora de este artículo, 31 de septiembre de 2009.

[18] Nubelio Brizuela, entrevistado por la autora de este artículo, 8 de Julio de 2009.  Brizuela es dirigente peronista, militante de la JP en el ‘45, llamada por entonces “Centros Juveniles Coronel Perón”, luego funcionario en los gobiernos de Carlos Menem como gobernador.

[19] “Editorial”, El Zonda, 20 de marzo de 1945, p. 2.

 

[20] Rodolfo Cáceres, el Zonda 17 de marzo de 1945.

[21]Fueron gremialistas destacados del laborismo: gremialista de la construcción, Miguel Carrizo; por los panaderos, Manuel Lobato; por los sastres y Costura, Dámaso Ledesma; por los Mercantiles, Carlos Brizuela.

[22] Sobre este tema, véase  Groppo (2009),  pp. 213 a 240.

[23] Otra categoría central para nuestro análisis es la de significante vacío. Se entiende por significante vacío “un significante sin significado” (Laclau y Mouffe, 2004, p.10).  La única posibilidad de que un significado estuviera desprendido de todo vínculo con un significante determinado y que continuara siendo un significante, sería que: “Un significante vacío sólo puede surgir si la significación en cuanto tal está habitada por una imposibilidad estructural, y si esta imposibilidad solo puede significarse a sí misma como interrupción (subversión, distorsión etc.) de la estructura del signo” (Laclau, 1996, p.70).

 

 

[24] “Editorial”, El Zonda, del 18 de septiembre del 1945.

[25] “Colaboracionistas y No Colaboracionistas”, La Rioja, del 2 de julio del 1945, portada.

[26] Esto nos remite al concepto de antagonismo, también relevante en la Teoría de la Hegemonía de Laclau y Mouffe (2004). Los antagonismos evitan el cierre del orden simbólico y establece las condiciones de un exterior permanente. Para que haya antagonismo tiene que haber un exterior, una identidad negada. Expresan los autores en Hegemonía y Estrategia Socialista: “Nuestra tesis es que los antagonismos no son relaciones objetivas sino relaciones que revelan, los límites de toda objetividad. La sociedad se constituye en torno a sus límites que son límites antagónicos” (p. 14). En “Nuevas Reflexiones sobre la Revolución de nuestro Tiempo”, Laclau (1990) toma como aclaratoria de esta noción lo expresado por Saint-Just: “Lo que constituye la unidad de la república es la destrucción total de aquello que se opone a ella”. La relación entre negación y afirmación simultánea de una identidad es la que Ernesto llama “contingencia”, y ella introduce un elemento de radical indecibilidad en la estructura de toda objetividad. “Lo que se da en nuestro caso, es una peculiar dialéctica entre necesidad y contingencia; puesto que la identidad depende enteramente de condiciones de existencia que son contingentes, su relación con estas últimas es absolutamente necesaria” (p. 37).

[27] Raúl Galván, entrevistado por la autora de este artículo, 20 de agosto de 2010. El mismo es militante radical, ocupó numerosos cargos electivos por su partido, fue del ‘63 al ‘66 diputado provincial y presidente del bloque radical, del ‘73 al ‘76 diputado nacional, secretario del Comité Nacional y presidente del Partido Radical de La Rioja, , en el ‘83 fue candidato a gobernador contra Carlos Menem, y vice-ministro del Interior del gobierno de Raúl Alfonsín, en el ‘91 fue diputado nacional y presidente de bloque y en el ‘95 fue senador nacional y presidente de bloque.

[28] En la teoría de la hegemonía, que es el foco con el que miramos el caso del peronismo riojano, es la lógica de equivalencia (o cadena de equivalencias) la que subvierte la diferencia, que hace posible la hegemonía, la centralidad de un discurso, en este caso el peronista. Así, Laclau (1996) se pregunta: “¿Cuál es el terreno ontológico de esta subversión, que es lo que la hace posible? Es solo privilegiando la dimensión de equivalencia hasta el punto en que su carácter diferencial es casi enteramente anulado- es decir vaciándose de su dimensión diferencial- que el sistema puede significarse a sí mismo como una totalidad” (p. 75).

[29] Juan Domingo Perón, en Diario La Rioja, 7 de enero de 1946, portada.

[30] Unión Cívica Radical Junta Renovadora, La Rioja, 3 de septiembre de 1945, p. 3.

[31]  Leovino Martínez, en Diario La Rioja, 25 de febrero de 1946, p. 5.

[32]  Rudolfo Eufemio Blanco, entrevistado por Miguel Bravo Tedín, sin registro de Fecha. Blanco, integrante en el ‘45 de la UCR Junta Renovadora, renuncia al cargo de Diputado Provincial en solidaridad con Guzmán Loza, ya fallecido.

[33] En referencia al ejercicio de prácticas curativas y rituales, a través del uso de elementos naturales.

[34] Por su parte los senadores nacionales fueron Linidor Martínez de la Capital por la UCRJR y César Vallejo por el Laborismo, diputados nacionales Oscar Albrieu, por UCRJR y Villafañe por UCR La Rioja, diputado por la capital Dámaso Ledesma por el Laborismo y Blanco es reemplazado por Pedro Savere de la UCRJR

[35] Rafael  Ocampo Giménez, La Rioja, 19 de Septiembre de 1945, portada.